Sobre el arte de leer, de Gregorio Luri

En Sobre el arte de leer, Gregorio Luri reflexiona sobre la lectura como una de las experiencias más ricas y transformadoras de la vida. Con erudición cercana y ejemplos cotidianos, explora qué significa leer bien, cómo nos acompañan los libros y de qué manera modelan nuestra forma de pensar. Su propuesta no es una receta, sino una invitación a descubrir la lectura como un arte personal, lleno de matices, placer y aprendizaje.

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, de Raymond Carver

En ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, Raymond Carver reúne relatos breves que muestran con precisión quirúrgica las grietas de la vida cotidiana. Matrimonios en crisis, silencios incómodos, rutinas que pesan y pequeños gestos que revelan lo que nunca se dice. Con un estilo sobrio y directo, Carver convierte lo aparentemente trivial en literatura intensa, dejando al lector con la sensación de que detrás de cada escena late una verdad incómoda.

Ana que fue pop, de Rafa Luján

En Ana, que fue pop, Rafa Luján traza el retrato de una generación que encontró en la música un espejo de sus sueños y desilusiones. La historia de Ana es también la de quienes vivieron la intensidad de una época marcada por guitarras eléctricas, noches largas y la búsqueda de una identidad propia. Con ritmo ágil y una nostalgia lúcida, la novela recuerda que el pop no es solo una banda sonora, sino una manera de entender la vida y de sobrevivir a sus cambios.

Té para los fantasmas, de Chris Vuklisevic

En Té para los fantasmas, Chris Vuklisevic mezcla fantasía, humor y ternura en una historia donde los espíritus conviven con lo cotidiano. Dos hermanas heredan una casa peculiar y, con ella, la tarea de entender un mundo habitado por presencias que no siempre descansan en paz. Entre tazas de té, recuerdos familiares y secretos que resurgen, la novela despliega un universo mágico que habla de duelo, de vínculos invisibles y de la fuerza de la imaginación para reconciliarnos con lo perdido.

Te vi marchar, de Robert Richardson

En Te vi marchar, Robert Richardson construye un thriller psicológico donde la desaparición de una mujer desencadena una trama de sospechas, mentiras y secretos inconfesables. Con un estilo ágil y un pulso narrativo constante, la novela explora cómo la verdad se oculta tras gestos cotidianos y cómo el pasado regresa siempre para ajustar cuentas. Una historia inquietante que atrapa desde la primera página y mantiene la tensión hasta el final.

El lector, de Bernhard Schlink

En El lector, Bernhard Schlink narra la relación entre un joven estudiante y una mujer mayor marcada por un pasado oscuro. Lo que comienza como una historia íntima se transforma en una reflexión sobre la culpa, la memoria y la dificultad de juzgar cuando el amor y el horror se entrelazan. Con prosa sobria y contenida, la novela cuestiona cómo enfrentarse a las heridas de la historia y qué significa realmente comprender al otro.

Cordillera, de Marta del Riego Anta

A veces tengo la suerte inmensa de tropezarme con libros que me miran y me desafían; este libro es lo que hizo, sin darme tiempo para sentarme cómoda o para prepararme una taza de té (uno de esos sabores sorprendentes e inesperados con los que Violet Tea me tienta continuamente). Este libro llegó, se hizo el dueño y señor de mis ojos, de mi cerebro, de mi ritmo respiratorio, de mi ritmo cardiaco… Leer más

el afinador de habitaciones, de Celso Castro

En El afinador de habitaciones, Celso Castro propone una narración fragmentada y confesional que se adentra en las obsesiones de un joven marcado por la melancolía y la búsqueda de sentido. La voz protagonista, intensa y vulnerable, desgrana pensamientos, recuerdos y pulsiones con un tono que oscila entre lo poético y lo brutal. Una novela breve, de ritmo hipnótico, que retrata con crudeza el desconcierto de una generación atrapada entre el deseo y la imposibilidad de nombrar su propio vacío.

Una familia moderna, de Helga Flatland

En Una familia moderna, Helga Flatland explora las fisuras de un clan aparentemente estable que se ve sacudido cuando los padres anuncian su divorcio tras cuarenta años de matrimonio. A través de la mirada de los tres hijos adultos, la novela revela cómo cada miembro arrastra sus propias heridas, expectativas y silencios. Con sensibilidad y precisión psicológica, Flatland muestra que la idea de familia es siempre más frágil y compleja de lo que parece desde fuera.