Las ediciones y los formatos transforman la lectura: el papel, la tipografía, la traducción o la cubierta no son detalles menores, sino parte del propio texto. Una edición cuidada convierte la lectura en experiencia memorable; una descuidada la degrada en consumo rápido. Del bolsillo que democratiza al lujo que convierte el libro en objeto de culto, del audiolibro a lo digital, cada soporte condiciona cómo leemos y qué recordamos. La edición, en definitiva, no acompaña al texto: lo define.
