Recuerdos de un jardinero inglés, de Reginald Arkell

Recuerdos de un jardinero inglés es una novela representativa del realismo británico de entreguerras en la que Reginald Arkell retrata, con sobriedad y sin dramatismos, la vida de un hombre que decidió ser jardinero y lo fue hasta el final. A través de una narración lineal y contenida, la novela invita a reflexionar sobre la dignidad de una vida vivida sin grandes ambiciones, el peso de la rutina y el valor —no siempre evidente— de no moverse del lugar elegido. Una lectura serena que esconde preguntas incómodas sobre el sentido, el estatismo y el reconocimiento.

La mujer menguante: comedia y catástrofe doméstica

La mujer menguante es una comedia fantástica que, vista hoy, funciona como una sátira lúcida sobre la vida doméstica, el consumo y la pérdida de escala personal. A través de una premisa absurda —una mujer que comienza a encogerse—, la película convierte el humor en una herramienta crítica para pensar la invisibilización, la adaptación forzada y el precio del confort.

Sí quiero… o no

Sí quiero… o no es una comedia romántica ligera que encuentra su verdadero encanto en el oficio de sus intérpretes. Más que una historia novedosa, ofrece el placer de ver a actores veteranos sostener el ritmo, el tono y la humanidad del relato con naturalidad. Una película amable, serena y reconfortante, ideal para cuando no se busca intensidad, sino compañía.

Al encuentro de Mr. Banks: la magia como acto de reparación

Al encuentro de Mr. Banks es una película que reflexiona sobre la memoria, la herida y la negociación entre verdad íntima y ficción compartida. A través del enfrentamiento entre Pamela Lyndon Travers y Walt Disney, el film plantea la magia no como evasión, sino como un acto de reparación imperfecta. Una lectura serena y matizada sobre el cine, la infancia y el poder de las historias para sostener lo que duele.

La residencia: una detective peculiar

La residencia avanza despacio, pero deja un hallazgo: Cordelia, una investigadora que observa más de lo que dice. Una serie correcta, sin fuegos artificiales, que recuerda que a veces basta un buen personaje para sostener el viaje.

Divorce, con Sarah Jessica Parker

En Divorce, Sarah Jessica Parker deja atrás el brillo de Manhattan para explorar los matices del desgaste. Una serie sin estridencias, con humor sutil y momentos de ternura, que demuestra que incluso el final de una historia puede contener cierta calma.

After Life

After Life mira de frente al duelo con el humor como escudo y el dolor como espejo. Ricky Gervais firma una serie tan incómoda como humana, donde la ironía se mezcla con la ternura y cada personaje recuerda que no hay un modo correcto de atravesar la pérdida.

Apegos feroces, de Vivian Gornick

Una madre, una hija y una ciudad. En Apegos feroces, Vivian Gornick convierte los paseos por Manhattan en una lección de lucidez: el amor y la rabia como hilos de una relación que no busca reconciliación, sino verdad. Un clásico que sigue incomodando y acompañando a partes iguales.

Professor T. Una serie muy peculiar

En Professor T, Ben Miller da vida a un criminólogo tan brillante como vulnerable. Una serie británica que convierte el género policial en un estudio sobre la fragilidad humana, el humor sutil y la necesidad de aprender a convivir con uno mismo.