El error tipográfico (o cómo arruinar tu dignidad con tres letras)

Un error tipográfico en una propuesta impecable basta para desencadenar una crisis de dignidad profesional. Un texto sarcástico sobre erratas traicioneras, revisión obsesiva y la amarga certeza de que siempre hay una palabra esperando estropearte el día.

El de las tildes inexistentes (o cuando la ortografía se convierte en creencia personal)

Un episodio habitual del trabajo editorial: el cliente que quiere añadir tildes inexistentes por intuición personal. Un texto sarcástico sobre ortografía, autoridad lingüística y la satisfacción silenciosa de dejar que la norma haga su trabajo.