El cine no solo entretiene: es un espejo donde cada época se reconoce. De los musicales que levantaban el ánimo durante la Gran Depresión a los monstruos de la guerra fría, de las películas de denuncia social a las sagas globales que celebran el consumo, cada historia refleja lo que vivimos, tememos y soñamos.
A veces lo hace con crudeza, otras con metáforas, pero siempre con la huella de la sociedad que la produce. Mirar una película es, al fin y al cabo, mirarnos en ese espejo compartido.
