El tiempo narrativo es mucho más que un marco cronológico: constituye una de las herramientas fundamentales con las que la literatura construye significado. A través de recursos como los flashbacks, las anticipaciones, las elipsis, la fragmentación o el tiempo subjetivo, los narradores reorganizan los acontecimientos para crear suspense, profundidad psicológica y nuevas formas de interpretar la realidad. Comprender la manipulación del tiempo permite entender mejor cómo se construyen las tramas y cómo las historias producen sentido.
