Algunas ciudades se recorren como si fueran bibliotecas abiertas: cada calle conduce a otra historia, cada edificio conserva capas de memoria y cada barrio ofrece una interpretación distinta. Este recorrido propone mirar las ciudades como textos en permanente escritura, desde Roma, París o Lisboa hasta Berlín, Praga y Nápoles, y descubrir qué ocurre cuando viajar deja de consistir en visitar y empieza a parecerse a leer.
