Entre luces, pantallas y editoriales mastodónticas, Lia Troth sobrevive a la Feria de México con un mantel arrugado, una pila de libros y mucho sentido del humor. Una crónica irónica sobre la humildad como forma de resistencia.
Entre luces, pantallas y editoriales mastodónticas, Lia Troth sobrevive a la Feria de México con un mantel arrugado, una pila de libros y mucho sentido del humor. Una crónica irónica sobre la humildad como forma de resistencia.