Los algoritmos de recomendación se han convertido en mediadores culturales invisibles que influyen en lo que leemos, vemos y escuchamos. Aunque facilitan el acceso a una oferta inmensa de contenidos, también tienden a reforzar preferencias previas, limitar la exploración y concentrar la visibilidad en determinadas obras. Este artículo analiza cómo funcionan estos sistemas, qué impacto tienen sobre el gusto y por qué resulta importante mantener espacios de descubrimiento más allá de la lógica algorítmica.
