Los narradores poco fiables convierten la lectura en un juego de espejos. No siempre mienten: a veces se autoengañan, ven solo una parte o filtran la realidad desde su fragilidad. Christie en El asesinato de Roger Ackroyd engañó con elegancia; Nabokov en Lolita manipuló emociones; y en El club de la lucha la voz narradora se quebró junto con la mente del protagonista. Lo fascinante es que, al desconfiar de la voz que cuenta, el lector se vuelve más activo: sospecha, compara, interpreta. La desconfianza, lejos de arruinar la lectura, la enriquece.
Autor: Irene MS
Inmanencia, de Víctor Lapuente
Una distopía sin artificios, donde la verdadera batalla se libra en la conciencia. Inmanencia, de Víctor Lapuente, entrelaza filosofía, política y afectos en una narración que combina la intensidad del thriller con la hondura del ensayo y la calidez de una novela de formación. Una historia sobre la dignidad, la tecnología y lo humano que no se rinde.
Cómo cambia el lugar cuando viajas con un libro
Un viaje nunca empieza en el aeropuerto ni termina al volver a casa: también se escribe en las páginas de los libros que llevamos con nosotros. Esta crónica recorre Lisboa, Florencia, Buenos Aires o un tren francés para descubrir cómo la lectura transforma cada lugar en doble escenario: el real y el literario.
Cuando no quieres dejar de corregir
Hay días en que corregir no es trabajo, sino placer. Cuando el texto fluye con naturalidad y la correctora se convierte en lectora, casi en cómplice.
El cine. Espejo de nuestra sociedad: sueños, miedos, contradicciones
El cine no solo entretiene: es un espejo donde cada época se reconoce. De los musicales que levantaban el ánimo durante la Gran Depresión a los monstruos de la guerra fría, de las películas de denuncia social a las sagas globales que celebran el consumo, cada historia refleja lo que vivimos, tememos y soñamos.
A veces lo hace con crudeza, otras con metáforas, pero siempre con la huella de la sociedad que la produce. Mirar una película es, al fin y al cabo, mirarnos en ese espejo compartido.
Jurado n.º 2. Clint Eastwood y el dilema del jurado
Jurado n.º 2, dirigida por Clint Eastwood, es un thriller judicial que lleva al espectador a un dilema moral extremo: ¿qué harías si descubres que, siendo jurado en un juicio por asesinato, podrías ser tú el verdadero culpable? Con un reparto coral liderado por Nicholas Hoult y Toni Collette, la película combina sobriedad visual, ritmo pausado y dilemas incómodos sobre la justicia, la culpa y la doble moral. Eastwood, fiel a su estilo, evita artificios y apuesta por la tensión contenida: planos cerrados, silencios cargados y un tempo que obliga a respirar con el protagonista. Más que un relato sobre un caso concreto, es una reflexión sobre la fragilidad del sistema judicial y sobre cómo intereses personales, políticos o de supervivencia pueden contaminar la verdad.
El punto y coma: ese gran desconocido
Una noche cualquiera, Lia Troth se enfrenta a un manuscrito sin un solo punto y coma. Lo que parecía una corrección rutinaria se convierte en una batalla contra frases interminables y comas indomables. Entre la ironía y el cansancio, descubre que el punto y coma es el héroe olvidado de la puntuación: discreto, eficaz y ninguneado. Con ojeras a las cuatro de la mañana y un cliente madrugador reclamando cambios, Lia llega a una conclusión clara: si alguna vez existiera un sindicato del punto y coma, ella sería la primera en apuntarse.
El papel del conflicto en toda buena historia
Toda buena historia late al ritmo de un conflicto. Sin él, no hay tensión, ni viaje, ni transformación de los personajes. Desde las luchas épicas entre héroes y villanos hasta los combates íntimos contra uno mismo, el conflicto es el motor de la narrativa. Nos atrae porque refleja nuestras propias batallas: el miedo, el amor, la justicia, la identidad. Y funciona cuando está bien dosificado: demasiado poco aburre, demasiado satura. Al final, lo que importa no es solo cómo se resuelve, sino cómo cambia a quienes lo viven.
Spoilers y subordinadas
Sábado por la tarde, manta, serie y emociones encontradas. Entre una muerte ficticia y una llamada real de cliente, Lia Troth descubre que la multitarea profesional puede ser también un deporte de riesgo.
