Una reunión editorial, una llamada materna y un selfi accidentado. Lia Troth descubre que entre plazos y Zooms, las lecciones más útiles llegan de su madre.
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La editora implacable
El gato, el teclado y el documento urgente: una historia de teletrabajo
Trabajar desde casa parece idílico… hasta que tu gato decide sabotear un documento urgente. Lia Troth narra, con humor, una batalla de teclado y plazos.
La recompensa del primer café (y del segundo… quinto…)
El primer café del día: milagro, motor y caos. Lia Troth narra el ritual sagrado de la cafeína y su extraña capacidad para inspirar y confundir a partes iguales.
Game over. Reinicie el sistema, por favor
Entre cardio fallido y orgullo herido, Lia Troth descubre que el gimnasio también da lecciones de equilibrio: ni pasarse de comas, ni pasarse de ejercicio.
La belleza de una buena frase
En medio de párrafos torpes, a veces surge una frase perfecta. Lia Troth celebra ese instante en que el lenguaje brilla sin pedir corrección alguna.
Mi relación con emojis y otras especies
Entre correos plagados de emojis y respuestas imposibles, Lia Troth reflexiona con humor sobre la rendición ante un nuevo lenguaje digital.
Estás muy bien para tener 50…
Un comentario inocente sobre la edad abre una reflexión de Lia Troth: papel, bolígrafos, diccionarios y las herramientas que cambian, pero no el oficio.
Versión 81: la venganza del capítulo interminable
Cuando corregir un capítulo se convierte en maratón de versiones infinitas, Lia Troth descubre que a veces el autor no busca correcciones, sino terapia.
¿Leer a los clásicos?
Un encargo literario inesperado desata la eterna discusión: ¿por qué seguimos leyendo a los clásicos? Lia Troth lo responde con humor y oficio.
