¿Hay karaoke en el infierno editorial?

Cuando tus vecinos montan un karaoke mientras corriges una novela mediocre, solo queda huir con dignidad. Un día más en el infierno editorial según Lia Troth.

El punto y coma: ese gran desconocido

Una noche cualquiera, Lia Troth se enfrenta a un manuscrito sin un solo punto y coma. Lo que parecía una corrección rutinaria se convierte en una batalla contra frases interminables y comas indomables. Entre la ironía y el cansancio, descubre que el punto y coma es el héroe olvidado de la puntuación: discreto, eficaz y ninguneado. Con ojeras a las cuatro de la mañana y un cliente madrugador reclamando cambios, Lia llega a una conclusión clara: si alguna vez existiera un sindicato del punto y coma, ella sería la primera en apuntarse.